Capturando el valor de la tecnología

[vc_row type=”in_container” full_screen_row_position=”middle” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left” overlay_strength=”0.3″ shape_divider_position=”bottom”][vc_column column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color_opacity=”1″ background_hover_color_opacity=”1″ column_shadow=”none” column_border_radius=”none” width=”1/1″ tablet_text_alignment=”default” phone_text_alignment=”default” column_border_width=”none” column_border_style=”solid”][vc_column_text]

Por: Dr Diana G Oblinger  | Blog: Ellucian América Latina y el Caribe

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row type=”in_container” full_screen_row_position=”middle” scene_position=”center” text_color=”dark” text_align=”left” overlay_strength=”0.3″ shape_divider_position=”bottom”][vc_column column_padding=”no-extra-padding” column_padding_position=”all” background_color_opacity=”1″ background_hover_color_opacity=”1″ column_shadow=”none” column_border_radius=”none” width=”1/1″ tablet_text_alignment=”default” phone_text_alignment=”default” column_border_width=”none” column_border_style=”solid”][vc_column_text]Durante mi carrera, he tenido la oportunidad de trabajar no solo con CIOs y profesionales de la tecnología, sino con directores generales, directores financieros, supervisores y otros líderes de la educación superior. Cuando preguntaron acerca de la tecnología, fue importante recordarles que “no se trata solo de la tecnología, sino de lo que se hace con ella”. En lugar de comenzar con la tecnología, los líderes universitarios deberían centrarse primero en sus desafíos institucionales. ¿Tienen el desafío de elevar la eficiencia y el rendimiento institucional, mejorar el aprendizaje y el éxito de los estudiantes, promover la innovación u otra cosa? Una vez se comprenda lo que se está tratando de lograr, es más fácil encontrar una solución tecnológica para alcanzar esos objetivos.

Al evaluar cualquier posible solución, recordando que “no se trata solo de la tecnología sino de lo que se hace con ella”, considere:

  1. La tecnología: Tómese el tiempo para comprender la tecnología: cómo funciona, dónde encaja, cuáles son las desventajas. Implementar una nueva tecnología es una inversión en tiempo y recursos, así que siéntase cómodo con una solución antes de aprobarla o firmar un contrato. Asista a conferencias para explorar sus opciones, solicite una demostración y pregunte cómo una solución lo ayudará a alcanzar sus objetivos.
  2. Necesidades y experiencias del usuario: Para aportar valor, una tecnología debe conocer las necesidades de los usuarios, ya sean estudiantes, docentes, personal o administradores. Esto significa que la tecnología debe haber sido diseñada con un profundo conocimiento de esas necesidades. Más allá de satisfacer sus necesidades, los usuarios necesitan una experiencia positiva o no usarán la tecnología, sin importar qué tan buena sea. Hable con los clientes que ya usan la solución y pregunte cómo la tecnología satisface sus necesidades específicas y el tipo de experiencia que brinda a sus usuarios.
  3. El sistema y la integración: Los campus universitarios son complejos. Nada es independiente. Todo debe encajar en un sistema, como los recursos (fondos, personal), las políticas, la cultura, la calidad de los datos y la seguridad. Muchos de los elementos están fuera del control de TI. Tenga en cuenta cómo una nueva tecnología se adapta a su entorno, cómo se manejan los datos, y cómo se integrará con sus aplicaciones existentes.
  4. La comunidad: Probablemente no sea el primero en adoptar una solución en particular. Aprenda de la comunidad. Pregunte “¿quién más está haciendo esto?” Explore las lecciones que aprendieron. Busque estudios de casos, referencias o comunidades de práctica. Muchas instituciones estarán felices de compartir sus experiencias para que pueda hacer su implementación de la mejor manera posible.
  5. Compromiso: Implementar una tecnología puede ser complicado. Necesita socios, internos y externos, que pueden ayudar a que todo funcione. Esos socios deben estar comprometidos con los mismos objetivos, tanto a corto como a largo plazo. Los verdaderos socios harán de su prioridad su prioridad. Lograr sus objetivos requiere algo más que saber cómo instalar el software: se necesita un socio que comprenda la complejidad de la educación superior y los usuarios a los que atiendes.
  6. ¿Qué sigue?: La tecnología cambia rápidamente. Asegúrese de que cualquier solución en la que invierta hoy continúe beneficiando a su institución en el futuro. Por ejemplo, solicite a los proveedores que compartan hojas de ruta de productos y su visión de hacia dónde irá la tecnología. No se olvide de preguntar acerca de sus redes de socios que pueden ser clave para sus planes de crecimiento estratégico.
  7. En definitiva, no se trata solo de la tecnología, sino de lo que se hace con ella: el valor está en el impacto, no en la aplicación en sí. Permítame usar el éxito estudiantil como un ejemplo. Por supuesto, necesita los sistemas de back-office. Necesita planes de estudios, alertas, cuadros de mando y análisis. Pero en última instancia, esos elementos son solo un medio para un fin. Lo que su institución realmente quiere es el impacto de la tecnología. Quiere los resultados, como la mejora de la retención y la finalización, la reducción del tiempo hasta el título y mejores perspectivas de éxito profesional y vitalidad económica para toda la vida.

Para aprovechar al máximo sus inversiones en tecnología, hoy y en el futuro, espero que tenga en cuenta estas siete consideraciones. La tecnología es emocionante, especialmente cuando le ayuda a cumplir tus objetivos.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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