Incrementar la participación de la comunidad educativa.

Hay más de 15 Laureate International Universities que agrupan instituciones en toda Europa, impartiendo cursos en ocho idiomas. Este hecho plantea numerosos retos al operar y mantener un LMS en diferentes establecimientos. Uno de ellos es proporcionar materiales de apoyo a los usuarios que sean de fácil acceso y permanezcan actualizados. En una entrevista con Blackboard, Deborah Morris, Directora Ejecutiva Regional de las Iniciativas de Socios Estratégicos para Laureate en Europa, habló sobre los recientes desarrollos en los Sitios Ágiles de Apoyo a los Estudiantes y el Personal Docente. También compartió algunas percepciones producto de su experiencia dentro de Blackboard Community para ayudar a enseñar y aprender sobre el apoyo estudiantil.

Morris dirige una unidad que ayuda a las diversas universidades de Laureate en Europa tanto en la toma de decisiones sobre las estrategias de e-learning, como en el desarrollo de contenidos y planes de estudios. Ha pasado la mayor parte de su carrera trabajando con instituciones que tienen un enfoque presencial más tradicional, colaborándoles para comenzar a ofrecer cursos y programas en línea. Entre otras cosas, les ayuda a encontrar la tecnología apropiada y les brinda capacitación para su personal. “Algunas universidades son muy experimentadas y otras están apenas incursionando en e-learning”, comenta ella. Esa situación es muy representativa de instituciones de todo el mundo. Además, no todos los miembros del cuerpo docente están involucrados en aquellas que vienen haciéndolo desde hace mucho tiempo. Por lo general, es un departamento aparte el que se encarga del LMS o de temas relacionados con e-learning, sin tener gran impacto sobre la institución en su totalidad.

La importancia pedagógica del apoyo en ‘e-learning’

El apoyo a los estudiantes suele pasarse por alto en las instituciones que apenas están incursionando en e-learning, esto va más allá del soporte técnico cuando olvidan su contraseña o no pueden iniciar la sesión. Se trata de utilizar eficientemente la plataforma de aprendizaje para que los estudiantes puedan ser mejores en el aula y en línea al auto-dirigirse, siendo más independientes. Por lo general, los que necesitan más soporte son lo que es menos probable que lo soliciten, así que debe hacer un gran trabajo de orientación.

En general, existen muchos conceptos erróneos sobre e-learning, la capacidad del estudiante para tener una buena experiencia de aprendizaje en este ambiente y su nivel de compromiso. Del mismo modo, también se presupone que el aprendizaje en línea no difiere mucho del ambiente presencial en el aula y que los estudiantes no necesitan más preparación, apoyo y orientación. Cuando Morris compara su experiencia con 20 o 30 estudiantes con la de una clase de 100 o 200 alumnos –lo cual es un escenario común hoy en día–, la experiencia es mucho mejor en línea porque hay contacto individual con los alumnos, más disponibilidad y compromiso. Sin embargo, precisamente por eso, los estudiantes tienen que recibir apoyo porque el aprendizaje en línea requiere un conjunto de habilidades diferentes, que también depende de herramientas específicas que funcionen correctamente.

Para Morris, el apoyo estudiantil se orienta a la pedagogía, la experiencia de aprendizaje y cómo usar las herramientas disponibles para crear un ambiente de enseñanza que funcione. También es esencial preparar a los alumnos, porque hay momentos en los que no quieren lidiar con más responsabilidad de la que tienen en un curso presencial. Muchas instituciones tienen semanas de ‘bienvenida al campus’ para presentarles la plataforma, pero también existe la necesidad de un sitio centralizado, así como un repositorio con tutoriales, guías y preguntas frecuentes: un sitio de autoservicio al que los estudiantes puedan acudir.

Diseño de un sitio de soporte funcional

El sitio de autoservicio debe gestionarse de forma centralizada, utilizando una tecnología basada en el conocimiento que sea lo suficientemente flexible como para que cada institución la personalice. “Cuando empezamos a hacer esto, sabíamos que estas universidades necesitaban lo mismo, pero que tenían estilos diferentes y poblaciones estudiantiles a las cuales se enseñaba en ocho idiomas diferentes. El desafío, entonces, era hacer algo que pudiera replicarse, pero también fácil de administrar y actualizar. Teníamos dos opciones: proporcionar un conjunto centralizado de recursos en inglés, que no se identificara con la universidad, lo cual no era ideal; o como segunda opción, preparar un sitio separado para cada institución y pasar mucho tiempo en cada uno. Decidimos mantener lo mejor de ambos”, señala Morris. 

La mayoría de las universidades desean proporcionar un buen contenido y apoyo, pero, lamentablemente, no siempre cuentan con el tiempo, la experiencia, el personal y los recursos para hacerlo ellas mismas. Para el diseño del sitio, Morris y su equipo encontraron útil pensar en la red de Laureate como un ambiente ‘multi-campus’ a nivel mundial. Esto significaba que podían consolidar las similitudes de las instituciones y ser eficientes al desarrollar un sitio central y asegurar que los recursos comunes no se duplicarían y podrían personalizarse.

Además, el sitio tenía que ser consciente del futuro, con retroalimentación constante, lo que se traduce en actualizaciones pertinentes y oportunas en las que la participación de la institución en relación con el contenido y la experiencia del usuario es esencial. Existe también un potencial de colaboración; si una universidad desarrolla un recurso o una herramienta útil, ésta puede compartirse fácilmente con otros que pueden adaptarla rápidamente a sus necesidades. Del mismo modo, la colaboración de Laureate con Blackboard Learn significa que Morris tiene acceso a videos y tutoriales de soporte, a los que se les puede cambiar el nombre y traducirse.

Morris quería recursos que fueran completos pero muy fáciles, para que la gente accediera a ellos y no requiriera mucha capacitación. Muy parecidos a Blackboard Learn, pero fuera de la plataforma para proporcionar un apoyo efectivo (si los recursos se colocan dentro del LMS, y un estudiante no puede iniciar sesión, entonces no podrá acceder a los materiales de apoyo).

Lograr la participación de la gente

Para mejorar la experiencia de los estudiantes y los miembros de la facultad como usuarios, todos tienen que saber lo que se puede lograr con un LMS. Morris y su equipo organizan talleres para mostrar a los instructores todas las cosas que se pueden hacer. Ellos se sorprenden, como la misma Morris señala. “Dicen que siempre han querido hacer ciertas cosas, pero no sabían cómo. También existe el temor de brindar a los estudiantes una mala experiencia. Por supuesto que va a ser difícil. Va a haber retos, pero una vez que se resuelvan, todo el mundo va a tener una mejor experiencia”, advierte. 

Antes de seguir adelante con un proyecto como este, Morris sugiere que es importante entender las expectativas de los estudiantes y los profesores en ciertos contextos y culturas. Las instituciones deben mostrarles cómo el cambio va a llenar sus expectativas mejor, para ayudarles a entender los beneficios que obtendrán y cómo se satisfarán sus necesidades. También depende de la cultura institucional. “Por ejemplo, si la institución tiene una orientación presencial, es una gran manera de presentarlo. Cuando los estudiantes llegan al campus por primera vez, hay que darle gran importancia a esta experiencia orientadora. Se dedicó mucho tiempo y recursos a poner esto en marcha, para que las universidades puedan contar con demos y testimonios de estudiantes de instituciones similares sobre cuán grande fue el cambio para ellos. Así que esta es una manera de hacerlo. Es casi como una campaña interna de marketing. Tienen que ir a la cabeza, concluye.