Por: Gohar Hovhannisyan | E-LEARN MAGAZINE
El concepto de aprendizaje centrado en el estudiante (SCL, por sus siglas en inglés) se remonta a 1968, cuando se llevaron a cabo protestas estudiantiles masivas contra el elitismo en las universidades y para exigir que estas fuesen accesibles para toda la sociedad.

En 2009, el SCL alcanzó su reconocimiento político a través del Comunicado Ministerial Leuven/Louvain-la-Neuve, donde se estableció que el aprendizaje centrado en el estudiante requiere: el empoderamiento de los aprendices; nuevas aproximaciones a la enseñanza y al aprendizaje; un apoyo efectivo y estructuras de orientación, así como un currículo enfocado más claramente en el estudiante de los tres ciclos.

Más tarde, se reiteró la importancia del SCL y del aprendizaje basado en resultados mediante el Comunicado Ministerial de Bucarest de 2012 y el Comunicado sobre ‘Un nuevo concepto de Educación’ de la Comisión Europea. En 2015, el Comunicado Ministerial de Ereván instó a las instituciones de educación superior y a su personal a promover la innovación pedagógica en ambientes de aprendizaje centrados en el estudiante.

El enfoque de aprendizaje y enseñanza centrados en el estudiante está orientado a empoderar a los estudiantes para que creen su propia experiencia de aprendizaje y a brindarles habilidades para desafiar el conocimiento común. Además, este enfoque se basa en la idea de que los estudiantes no son jarrones vacíos esperando que alguien los llene de conocimiento, sino que son los conductores de su propia experiencia de aprendizaje.

La característica más importante del SCL es que no se limita a una cierta metodología, sino que es un vuelco cultural en la experiencia de aprendizaje. El aprendizaje centrado en el estudiante se basa en la flexibilidad y la individualización del proceso de aprendizaje; esto significa que los métodos de enseñanza deben ajustarse a las necesidades individuales de un grupo diverso de estudiantes.

El cambio de paradigma del aprendizaje centrado en el profesor al aprendizaje centrado en el estudiante genera frustración en algunos académicos quienes asumen que la implementación del SCL minimiza el papel del profesor. Sin embargo, el hecho de enfocarse en el empoderamiento de los estudiantes a través del SCL no le resta importancia al profesor, sino que resalta su papel de facilitador.

El SCL agrega más funciones al papel del profesor, quien debe facilitar el aprendizaje basado en un proceso de creación de conocimiento y nuevo entendimiento, fomentar un enfoque activo de aprendizaje ‘del hacer’, y guiar a los estudiantes hacia el aprendizaje auto dirigido para que aumenten la responsabilidad sobre su aprendizaje. Se trata de un proceso en el que se anima a los estudiantes a asumir la responsabilidad por su propio aprendizaje.

Con el fin de trazar una comprensión común del concepto de SCL, así como lineamientos y listas de verificación para la implementación del concepto, la Unión de Estudiantes Europeos (ESU, por sus siglas en inglés) y la Internacional de la Educación (EI, por sus siglas en inglés) emprendieron conjuntamente el proyecto Time for Student-Centered Learning/T4SCL (Tiempo para el Aprendizaje Centrado en el Estudiante), que se desarrolló de 2009 a 2010.

El proyecto condujo a la definición del SCL que ahora es ampliamente usada por los participantes y los formuladores de políticas educativas. Esta definición reúne adecuadamente un número de conceptos y percepciones, así como métodos probados y comprobados de SCL. La definición sirve para impulsar el efecto positivo de un enfoque de SCL en el marco de la educación superior, principalmente para estudiantes que usarán las mejores prácticas del enfoque SCL en su vida diaria (ESU, 2015)1

Gohar Hovhannisyan, Miembro del Comité Ejecutivo de la Unión de Estudiantes Europeos.

Durante el lanzamiento del proyecto T4SCL, en mayo de 2010, profesores y estudiantes evaluaron la teoría detrás del SCL. Como resultado, se configuró la siguiente lista de nueve principios generales:

PRINCIPIO I: El SCL requiere un proceso de reflexión continua

Parte de la filosofía subyacente del SCL es que ningún contexto puede tener un estilo único de SCL que pueda aplicarse por siempre. La filosofía del SCL es que los profesores, los estudiantes y las instituciones deben reflexionar continuamente sobre su enseñanza, aprendizaje y sistemas de infraestructura. De esa forma, la experiencia de aprendizaje estudiantil mejora continuamente y los resultados de aprendizaje esperados de un curso o componente de programa determinado se alcanzan de una forma que estimula el pensamiento crítico de los estudiantes y las habilidades transferibles.

PRINCIPIO II: el SCL no tiene una “solución talla única”

Un concepto subyacente clave del SCL es el entendimiento de que todas las instituciones de educación superior son diferentes, tal como lo son todos los profesores y estudiantes. Por lo tanto, el SCL es un enfoque de aprendizaje que requiere estructuras de apoyo adecuadas para cada contexto, así como estilos adecuados de enseñanza y aprendizaje para aquellos que los apliquen.

PRINCIPIO III: los estudiantes tienen diferentes estilos de aprendizaje

El SCL reconoce que los estudiantes tienen necesidades pedagógicas diferentes. Algunos aprenden mejor a través de ensayo y error, otros aprenden mediante la experiencia práctica y otros leyendo literatura.

PRINCIPIO IV: los estudiantes tienen necesidades e intereses diferentes

Todos los estudiantes tienen necesidades que van más allá del salón de clases. Algunos están interesados en actividades culturales, otros en deportes o en organizaciones representativas.

PRINCIPIO V: la alternativa es fundamental para el aprendizaje efectivo en el SCL

A los estudiantes les gusta aprender diferentes materias y, por ende, cualquier oferta de cursos/métodos de estudio en su camino de aprendizaje debe incluir un número razonable de alternativas.

PRINCIPIO VI: los estudiantes tienen diferentes experiencias y conocimientos previos

El aprendizaje debe adaptarse a la vida profesional y a la experiencia de cada persona. Por ejemplo, si los estudiantes ya cuentan con una experiencia considerable en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, no tiene caso enseñarles lo mismo nuevamente; o si ya tienen habilidades de investigación significativas, quizás sería mejor ayudarlos en la teoría.

PRINCIPIO VII: los estudiantes deben tener control de su aprendizaje

Los estudiantes deben tener la oportunidad de involucrarse en el diseño de cursos, currículos y en su evaluación. La mejor forma de asegurar que el aprendizaje se enfoque más en los estudiantes es comprometiendo a los propios estudiantes a moldear su aprendizaje.

PRINCIPIO VIII: el SCL supone facilitar, no dictar

Al simplemente impartir (dictar) hechos y conocimiento a los estudiantes, la iniciativa, la preparación y el contenido provienen principalmente del profesor. El enfoque SCL apunta a otorgar a los estudiantes mayor responsabilidad al permitirles pensar, procesar, sintetizar, criticar, aplicar y resolver problemas.

PRINCIPIO IX: el aprendizaje necesita cooperación entre estudiantes y educadores

Es importante que los estudiantes y los educadores cooperen para desarrollar un entendimiento compartido tanto de los desafíos enfrentados durante el aprendizaje como de sus propios desafíos como miembros dentro depropia institución, y para proponer conjuntamente soluciones que puedan funcionar para ambos grupos. Dicha asociación es fundamental para la filosofía del SCL, la cual concibe el aprendizaje como un proceso que tiene lugar gracias a la interacción constructiva entre ambos grupos.

La necesidad de implementar el enfoque SCL se conecta ampliamente con los cambios que atraviesa nuestro mundo. El rápido desarrollo de tecnologías e infraestructuras transforma la filosofía de la educación, que no debe simplemente prepararnos para nuestra vida futura, sino que debe ser un conductor clave de nuestro presente. El SCL es el modelo que nos empodera para cambiar el mundo, empezando por nuestro propio camino de aprendizaje.

SOBRE LA UNIÓN DE ESTUDIANTES EUROPEOS

La Unión de Estudiantes Europeos (ESU) es la organización paraguas de 45 Centros Nacionales de Estudiantes (NUS, por sus siglas en inglés) de 38 países. Los NUS están abiertos a todos los estudiantes en sus respectivos países, independientemente de su afiliación política, religión, origen étnico o cultural, orientación sexual o estatus social. Nuestros miembros también son representantes autónomos y orientados a los estudiantes y trabajan de conformidad con principios democráticos. El objetivo de la ESU es representar y promover los intereses educativos, sociales, económicos y culturales de los estudiantes a nivel europeo ante todos los entes relevantes y en particular de la Unión Europea, el Grupo de Seguimiento de Bolonia, el Consejo de Europa y la UNESCO. A través de sus miembros, la ESU representa a unos 15 millones de estudiantes en Europa. La ESU recibe un subsidio administrativo y desarrolla proyectos financiados por la Comisión Europea.

Gohar Hovhannisyan, Miembro del Comité Ejecutivo de la Unión de Estudiantes Europeos.

Fuentes

1 European Students’ Union. Overview on Student-Centred Learning in Higher Education in Europe. Mar. 2015, www.esu-online.org/wp-content/uploads/2016/07/Overview-on-Student-Centred-Learning-in-Higher-Education-in-Europe.pdf

Para más información Time for Student-Centred Learning: http://tinyurl.com/esu-tscl Peer Assessment of Student-Centred Learning (PASCL): http://tinyurl.com/esu-pascl

Foto:

AFP Karen Minasyan